lunes, 18 de mayo de 2009

La Libélula

En total, hay aproximadamente 5 mil especies de libélulas que zumban por todo el mundo. No es nada fácil cazarlas. La mayoría de estos insectos volantes vive en lo más profundo de la selva tropical.

Las libélulas también son de diferentes tamaños. La libélula más pequeña que se conoce es del tamaño de la uña de tu pulgar. La más grande podría cubrir toda tu cara. Aun así, las libélulas antiguas eran más grandes que las libélulas de hoy. Algunas eran tan grandes como un halcón.


Las libélulas son carnívoras. Es decir, son feroces comilonas de carne. Ellas se deleitan devorándose mosquitos, moscas y otras libélulas más pequeñas.

Las libélulas están hechas para la caza. Usan sus ojos, sus patas y sus alas para alimentar sus grandes apetitos. Veamos cómo lo hacen.
Los insectos tienen dos ojos compuestos. Un ojo compuesto tiene muchos ojitos pequeños dentro de uno más grande. En una libélula, cada enorme ojo está compuesto de 30.000 ojitos más pequeños. Los ojitos le ayudan a la libélula para poder ver hacia todas direcciones—hasta detrás de su propia cabeza.

La buena vista le ayuda al bicho para poder detectar el movimiento más pequeño. Esto le ayuda para poder distinguir entre un delicioso bocadillo y algún peligro. Una libélula puede localizar una sabrosa mosca o un hambriento pájaro a 18 pies de distancia.

Las libélulas tienen seis patas. Cada pata tiene púas filosas. El insecto puede usar sus patas para pararse sobre una rama o una hoja. Pero sus patas no están hechas para caminar.
Para avanzar, la libélula usa sus cuatro alas. Usa sus alas para volar rápidamente, para caerse por el aire y para rondar. Las alas baten tan rápido que a veces algunas libélulas pueden volar hasta 30 millas por hora o más.
La libélula hambrienta remonta el vuelo buscando su presa. Mantiene juntas sus patas para formar un tipo de canasta. Cuando ve un delicioso bocadillo, la libélula baja en picada y captura a su presa en la canasta.
La libélula entonces usas sus patas y su mandébula para sujetar a su presa. Para no darle la oportunidad de escaparse, la libélula puede devorarse su presa mientras vuela. ¡Eso sí que es la verdadera comida rápida!

Las libélulas han estado en la Tierra por más de 250 millones de años. Han cambiado muy poco con el tiempo. Igual a las libélulas antiguas, las libélulas modernas viven dentro y fuera del agua.
La libélula comienza su vida bajo el agua. Sale del cascarón de un huevo y se convierte en larva.
La larva, o ninfa, es una jovencita libélula. Puede nadar pero no puede volar.
La larva vive en un lago o en un arroyo. Después de un año o más, sale del agua y muda su caparazón para convertirse en una libélula adulta.
La libélula adulta no puede volar de inmediato. Sus alas están húmedas y suaves. Tiene que esperar una o dos horas para que sus alas se sequen y se endurezcan. Este es un momento peligroso, porque si un pájaro, una lagartija u otro depredador la ve, puede terminar siendo el almuerzo de otro depredador.
En cuanto sus alas estén suficientemente endurecidas, la libélula comienza a volar. Zumba por todos lados buscando comida. También tiene que evitar ser el bocadillo de otro animal.
La libélula no tiene mucho tiempo para volar. Algunos adultos sólo viven unas cuantas semanas. Otros sobreviven varios meses. Durante ese tiempo, la libélula está muy ocupada: vuela, caza, come y si es hembra, también pone huevos.

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